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Zusammen mit Jeanette
und Loui unternahmen wir eine Reise zu einigen der exotischten
Flecken Perus und durchquerten dabei sehr unterschiedliche
Landschaften verschiedener Ökosysteme. Begleite uns auf dieser
Reise!
In Chiclayo hatten wir uns mit zwei
weiteren deutschen Touristen, Werner und Manuela, zu treffen, die
schon zwei Tage hier waren, um Chiclayo und die Umgebung
kennenzulernen: Museum Tumbas Reales
del Señor de Sipán, Museum Sicán, Túcume, Ferreñafe und Batán Grande.
Sehr früh am Tage bestiegen wir in Lima das Flugzeug und wurden vom
Flugplatz in Chiclayo von Junior – auf dieser Strecke
erfahrener Chofer – mit einem Geländewagen der Corporación Turística Amazónica
abgeholt. Wir holten unsere Freunde vom Hotel ab und begannen unsere
Reise, zunächst in der Küstenregion auf der Straße nach Olmos, von
der wir dann in die Carretera Marginal de la Selva (jetzt Carretera
Presidente Fernando Belaúnde Terry) abzweigten. Bis zu Tarapoto,
unserem Ziel, eine sehr gut ausgebaute, vollständig geteerte Straße.
Steil steigt die Straße ins Gebirge zum Porculla-Pass, mit einer
Höhe von 2144 m die niedrigste Andenüberquerung in Perú.
Nach dem Pass geht es dann lange abwärts, teilweise parrallel zur
nordperuanischen Ölpipeline, deren Pumpstation unsere Aufmerksamkeit
erregt. An der imposanten Brücke «24 de Julio» über den Fluss
Marañón halten wir kurz an. Die Überquerung des Marañón war eine der
großen technischen Herausforderungen, um den peruanischen Norden
durch Zugangsstraßen zu erschließen.
Viele Reis wird hier angebaut und die immer
zahlreicheren Palmen kündigen den Übergang vom Gebirge zur
Urwaldgegend an.
An der Abzweigung nach Bagua Chica
vorbei kommen wir nach Bagua Grande, wo die Landschaft schon
weitgehend dem Amazonasgebiet entspricht. Wir fahren nun neben dem
aus dem Gebirge kommenden Fluss Utcubamba. Ein starker
Schwefelgeruch kündigt die Nähe des Wasserfalls Corontachaca
an. Trotz de Geruches ein kurzer Halt, um diese Schönheit zu
bestaunen und im Foto festzuhalten.
Wenig später erreichen wir die kleine aber sehr
bewegte Stadt Pedro Ruiz.
Normalerweise wird hier zu Abend gegessen, doch zogen wir es vor
weiterzufahren, um vom Hotel «Puerto Pumas» aus möglichst noch einen
Blick auf den See Pomacochas zu erhaschen. Dieses ehemalige «Hotel de Turístas»
wurde von der Corporación Turística Amazónica hergerichtet und in
das umgewandelt, was es heute ist: eine idylische Stelle, um in den
bequemen Anlagen auszuruhen und den herrlichen Blick auf den See Pomacochas
zu genießen.
Als wir in Puerto Pumas
ankamen,
war alles von einem grauen Nebel umhüllt und es war sogar etwas kalt.
Mit einer außerordentlichen Freundlichkeit wurde uns ein exquisites
Abendessen zubereitet, das uns das nicht ganz so gut gelungene
Mittagessen auf dem Wege vergessen ließ. Nach einem entspannenden
Bad schliefen wir in einer für Stadtbewohner ungewohnten Stille
beruhigt ein.
Am
nächsten Morgen bekamen wir ein leckeres Frühstück mit Fruchtsaft,
frisch gebackenem Brot, Früchten, Käse, Eiern, Milch und Kaffee
aufgetischt. Auf der Abzweigung, die wir am vorhergehenden Tag in
Pedro Ruiz gesehen hatten waren wir unterwegs nach Kuelap. Die
Straße nach Kuelap war sehr staubig und nicht in gutem Zustand, doch
saßen wir in einem dafür gut gerüsteten Geländewagen. (Inzwischen
wurde die Straße wesentlich verbessert.) Am Kilometer 41 verzweigt
sich die Straße, links gehts es bergauf nach Chachapoyas und rechts
weiter im Tal nach Tingo – das ist unser Weg. Etwas weiter zweigt
dann der Zugang nach Kuelap rechts ab. Zunächst rasant nach oben
durch steile Abhänge dann durch sanfte Hügel erreichen wir den
Parkplatz. Von hier aus sind es 20 bis 25 Minuten zu Fuß, um Kuelap
in einer Höhe von 3000 m zu erreichen.
Die Festung Kuelap wurde zwischen 900 und 800 v.Chr. erbaut und im
Jahre 1843 von Don Crisóstomo Nieto entdeckt. Die Chachapoyas-Kultur
erstreckte sich bis ins Zeitalter der Inkas.
Vor dem Eingang zur Festung erwarten einige Alpakas die Besucher.
Der langgezogene Eingang beginnt recht breit und verengt sich dann
so sehr, dass am Ende nur eine Person durchkommt. Noch nicht mal für
zwei Personen ist nebeneinander Platz. Der Eingang führt steil nach
oben und für einen Moment fält das Atmen schwer – da fehlte wohl
etwas Übung. Die enorm großen Außenmauern der Festung, stellenweise
erreichen sie die Höhe von 20 m, dienen als Stützmauern für das
Füllmaterial aus Lehm und Steinen, das die 6 ha große Plattform
bildet, auf der 420 kreisförmige Gebäude errichten waren. Der Rang
der ehemaligen Bewohner ist an den verzierenden Friesen zu erkennen,
mit einfachem, doppeltem oder dreifachem Saum der Rhomben.
Desde el mirador es impresionante el valle que se ve y la inmensidad de la naturaleza que desde allí se aprecia – uniendo el cielo con las nubes, las montañas y el valle, alucinante. Nuestro creador dedicó mucho de su tiempo en este nuestro maravillo país. De retorno, bajando de Kuelap paramos en una de las casas donde nos prepararon cuy y caldo de gallina. En el camino de regreso vimos a una lugareña que estaba tejiendo una manta en un telar artesanal, nos acercamos a hablar con ella y ver la manera cómo tejía y los colores maravillosos de la manta, fue muy alegre y amable.
Regresamos a Pomacochas, cenamos y al día siguiente después del desayuno nos despedimos para seguir viaje. Nos despidieron muy amablemente.
Ya de vuelta por la Marginal seguimos rumbo a Tarapoto. Pasamos por el abra Pardo Miguel a 2150 msnm. En esta zona los cerros ya muestran una vegetación más tupida. El puente Nieva marca el límite entre Amazonas y San Martín y el abra Patricia a 1900 msnm nos permite tener una magnífica vista panorámica de la ceja de selva. Una lluvia nos recibe y nos hace sentir algo especial en esta selva lluviosa, todo tan verde y de trecho en trecho en los cerros se pueden ver unas orquídeas, es algo hermoso.
Vimos un desvío hacia Rioja, la ciudad de los sombreros, paramos donde Doña Leíto, para ver algo de los sombreros y artesanía del lugar.
Seguimos hacia Moyobamba, donde luego de una corta visita a un vivero para ver orquídeas, fuimos a almorzar a un restaurante llamado Olla de Barro, allí nos sirvieron paiche, otros platos y bebidas exquisitas, asimismo algunos tragos típicos de la región. Loui no se podía resistir para probar.
Seguimos por la Marginal y en dos horas llegamos a Lamas, la famosa ciudad de los tres pisos, capital folklórica de San Martín. Visitamos el barrio nativo de Wayku, cuyos habitantes descendientes de los Chankas se resisten a cambiar sus riquísimas y lejanas tradiciones. Luego fuimos al mirador que nos permitió tener una vista amplia de la ciudad y sus alrededores.
A 25 km está la ciudad de Tarapoto. Ya es de noche y llegamos a Puerto Palmeras, donde nos dan la bienvenida con agua de coco. Pasamos a nuestras habitaciones que estaban alrededor de la piscina. Luego de un refrescante baño pasamos a cenar y depués a descansar, que al día siguiente nos esperaba más actividad agradable.
La mañana siguiente después del desayuno, nuestros amigos alemanes, Werner y Manuela, se despiden de nosotros, seguirán su viaje hacia Iquitos para otro viaje de aventura por la selva, llevando con ellos las lindas fotos que tomaron en su viaje con nosotros y en su mente el recuerdo de todos los lugares y experiencias vividas. Ya recibimos una comunicación de Werner un poco triste, extrañando ya el Perú, queriendo hacer un próximo viaje.
Jeanette, Loui y nosotros seguimos viaje hacia la Laguna Azul y Lago Lindo. Saliendo de Tarapoto camino a Tingo María, cruzando el Huallaga en la balsa cautiva, seguimos hacia el pueblo de Sauce, lugar a donde pertenece la Laguna Azul. Llegamos a Puerto Patos, alojamiento de la Corporación Turística Amazónica, luego de hacer una breve visita a los bungalows, fuimos al muelle para subir a una embarcación que nos trasladaría hasta la entrada a la Reserva Natural de Lago Lindo. La Laguna Azul es impresionante, muy grande y escuchamos la historia del nombre, ya que cuando el cielo es azul, las aguas reflejan ese color y de allí su nombe. En las orillas se pueden ver construcciones distintas que le dan una personalidad especial. Personalmente me encantó la paz, pureza y belleza del lugar. Bajamos de la embarcación y por 25 minutos caminamos a través de la Reserva Natural, conociendo y admirando la variedad de plantas, muchas de ellas medicinales, hasta llegar al Lago Lindo, un lugar de ensueño, rodeado de verde, donde pájaros y mariposas le dan el encanto que lo envuelve.
Allí se estaba terminando de construir unos bungalows para alojar a turistas que quieran descansar en la naturaleza sin depredarla. Degustamos la magnífica parrillada que nos prepararon con diferentes carnes, cecina y plátano, deleitándonos con la vista que nos regalaba la naturaleza. Jeanette y Loui disfrutaron de un paseo en canoa y un refrescante baño en el lago mientras nosotros observábamos a unos shanshos que pasaban de rama en rama de los árboles al otro lado del lago, de pronto una mariposa morfo (el azul de sus alas es intenso) pasó delante de nosotros.
Fue algo tan hermoso que no daba ganas de volver a una estresante Lima, a la que volvimos al día siguiente después del desayuno en un vuelo de TANS.
Laura
y Erwin Dopf
De:
«Peru-Spiegel / Espejo del Perú», Nº 95, Julio 2004
Programm
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